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16 Sadrac, Mesac y Abednego respondieron a Nabucodonosor:

―¡No hace falta que nos defendamos ante ti! 17 Si se nos arroja al horno en llamas, el Dios al que servimos puede librarnos del horno y de tus manos. 18 Pero, aun si nuestro Dios no lo hace así, has de saber que no honraremos a tus dioses ni adoraremos tu estatua.

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