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Job 7 Nueva Versión Internacional (Castilian) (CST)

»¿No tenemos todos una obligación en este mundo?
    ¿No son nuestros días como los de un asalariado?
Como el esclavo que espera con ansias la noche,
    como el asalariado que ansioso espera su paga,
meses enteros he vivido en vano;
    ¡me han tocado noches de miseria!
Me acuesto y pienso:
    “¿Cuánto falta para que amanezca?”
La noche se me hace interminable;
    doy vueltas en la cama hasta el amanecer.
Tengo el cuerpo cubierto de gusanos y de costras;
    ¡la piel se me raja y me supura!

»Mis días se van más veloces que una lanzadera,
    y sin esperanza alguna llegan a su fin.
Recuerda, oh Dios, que mi vida es un suspiro;
    que ya no verán mis ojos la felicidad.
Los ojos que hoy me ven, no me verán mañana;
    pondrás en mí tus ojos, pero ya no existiré.
Como nubes que se diluyen y se pierden,
    los que bajan al sepulcro ya no vuelven a subir.
10 Nunca más regresan a su casa;
    desaparecen de su lugar.

11 »Por lo que a mí respecta, no guardaré silencio;
    la angustia de mi alma me lleva a hablar,
    la amargura en que vivo me obliga a protestar.
12 ¿Soy acaso el mar, el monstruo del abismo,
    para que me pongas bajo vigilancia?
13 Cuando pienso que en mi lecho hallaré consuelo
    o encontraré alivio a mi queja,
14 aun allí me infundes miedo en mis sueños;
    ¡me aterras con visiones!
15 ¡Preferiría que me estrangularan
    a seguir viviendo en este cuerpo!
16 Tengo en poco mi vida; no quiero vivir para siempre.
    ¡Déjame en paz, que mi vida no tiene sentido!

17 »¿Qué es el hombre, que le das tanta importancia,
    que tanta atención le concedes,
18 que cada mañana lo examinas
    y a cada instante lo pones a prueba?
19 Aparta de mí la mirada;
    ¡déjame al menos tragar saliva!
20 Si he pecado, ¿en qué te afecta,
    vigilante de los mortales?
¿Por qué te ensañas conmigo?
    ¿Acaso te soy una carga?[a]
21 ¿Por qué no me perdonas mis pecados?
    ¿Por qué no pasas por alto mi maldad?
Un poco más, y yaceré en el polvo;
    me buscarás, pero habré dejado de existir».

Footnotes:

  1. 7:20 ¿Acaso te soy una carga? (LXX, mss. hebreos y una tradición rabínica); Me he vuelto una carga para mí mismo (TM).
Nueva Versión Internacional (Castilian) (CST)

Santa Biblia, NUEVA VERSIÓN INTERNACIONAL® NVI® (Castellano) © 1999, 2005, 2017 por Biblica, Inc.® Usado con permiso de Biblica, Inc.® Reservados todos los derechos en todo el mundo.

Job 7 Reina-Valera 1960 (RVR1960)

Job argumenta contra Dios

¿No es acaso brega la vida del hombre sobre la tierra,
    Y sus días como los días del jornalero?

Como el siervo suspira por la sombra,
Y como el jornalero espera el reposo de su trabajo,

Así he recibido meses de calamidad,
Y noches de trabajo me dieron por cuenta.

Cuando estoy acostado, digo: ¿Cuándo me levantaré?
Mas la noche es larga, y estoy lleno de inquietudes hasta el alba.

Mi carne está vestida de gusanos, y de costras de polvo;
Mi piel hendida y abominable.

Y mis días fueron más veloces que la lanzadera del tejedor,
Y fenecieron sin esperanza.

Acuérdate que mi vida es un soplo,
Y que mis ojos no volverán a ver el bien.

Los ojos de los que me ven, no me verán más;
Fijarás en mí tus ojos, y dejaré de ser.

Como la nube se desvanece y se va,
Así el que desciende al Seol no subirá;

10 No volverá más a su casa,
Ni su lugar le conocerá más.

11 Por tanto, no refrenaré mi boca;
Hablaré en la angustia de mi espíritu,
Y me quejaré con la amargura de mi alma.

12 ¿Soy yo el mar, o un monstruo marino,
Para que me pongas guarda?

13 Cuando digo: Me consolará mi lecho,
Mi cama atenuará mis quejas;

14 Entonces me asustas con sueños,
Y me aterras con visiones.

15 Y así mi alma tuvo por mejor la estrangulación,
Y quiso la muerte más que mis huesos.

16 Abomino de mi vida; no he de vivir para siempre;
Déjame, pues, porque mis días son vanidad.

17 ¿Qué es el hombre, para que lo engrandezcas,
Y para que pongas sobre él tu corazón,

18 Y lo visites todas las mañanas,
Y todos los momentos lo pruebes?

19 ¿Hasta cuándo no apartarás de mí tu mirada,
Y no me soltarás siquiera hasta que trague mi saliva?

20 Si he pecado, ¿qué puedo hacerte a ti, oh Guarda de los hombres?
¿Por qué me pones por blanco tuyo,
Hasta convertirme en una carga para mí mismo?

21 ¿Y por qué no quitas mi rebelión, y perdonas mi iniquidad?
Porque ahora dormiré en el polvo,
Y si me buscares de mañana, ya no existiré.

Reina-Valera 1960 (RVR1960)

Versión Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988.

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